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Enea Psicología

Psicomotricidad no es solo movimiento

Es común que cuando nos hablen de Psicomotricidad, se nos venga a la cabeza el movimiento del cuerpo, ya sea al completo o de alguna de sus extremidades, o como mucho la diferencia entre psicomotricidad gruesa y fina.

La Psicomotricidad abarca mucho más que eso.

La Psicomotricidad se basa en una concepción integral del ser humano; movimiento, emoción y cognición. Es una disciplina sobre la que se asientan todos los aprendizajes de la persona.

Dicha disciplina se basa en el conocimiento y la concienciación del propio cuerpo, teniendo una buena representación mental del cuerpo. En otras palabras; la imagen que tenemos de nuestro propio cuerpo, tanto en reposo como en movimiento.

Esta representación del cuerpo es el llamado esquema corporal.

Si conseguimos tener una buena construcción del esquema corporal, aumentará nuestra capacidad de orientación y situación en el espacio y tiempo. Este concepto se va adquiriendo progresivamente con la experiencia cuando vamos descubriendo cómo nuestro cuerpo se pone en relación con el medio.

                El esquema corporal es un elemento indispensable para la construcción de la personalidad, por eso hay que prestar mucha atención a la educación corporal.

            La construcción del esquema corporal no se culmina hasta los 11 o 12 años de edad y lo hace en función de varios procesos complementarios y consecutivos:

 

El primer paso para la construcción del esquema corporal es adquirir cierta maduración del sistema nervioso y un correcto funcionamiento neurológico del cerebro. El desarrollo del sistema nervioso comienza desde la gestación del embrión y se concluye, generalmente, en la adolescencia.

Una vez que el bebé adquiere cierta maduración del sistema nervioso, ya será capaz de dirigir la mano hacia objetos y agarrarlos (en torno a los 3 meses de vida) con cierta intencionalidad Por tanto, ya se encuentra en una fase motriz; empieza a controlar los movimientos corporales hacia objetos y personas conocidas.

De este mismo modo, los movimientos corporales causan sensaciones en su sistema cognitivo. Cuando calmamos al bebé meciéndole en su cuna o en brazos, es porque ese movimiento está causando sensaciones de tranquilidad y consiguen relajar al bebé, en la mayoría de los casos. Al igual que un movimiento fuerte y repentino de su cuerpo, por ejemplo una caída o golpe, probablemente causarán sensaciones negativas y le harán llorar.

Al igual que la psicomotricidad está ligada y depende del sistema cognitivo y de las sensaciones que el movimiento produce en el niño, también son importantes los aspectos afectivos. El bebé se relaciona con sus personas cercanas de manera afectiva mediante el movimiento de su cuerpo; echa los brazos, se acerca gateando, persigue a sus referentes, dirige la mirada… Por tanto, sus relaciones con los demás van aumentando conforme va adquiriendo mayor libertad y control del movimiento. No es igual en los primeros meses de vida que sus relaciones afectivas se limitan a su progenitor o progenitores o a quien se acerque a su cuna o le coja en brazos, que conforme va adquiriendo el gateo y la marcha, que puede elegir con quién y a dónde dirigirse.

Una vez que ya se encuentra en esta fase de libertad de movimiento, su dominio del espacio irá aumentando. Explorará y descubrirá los espacios que le rodean, sus movimientos se irán volviendo más complejos (saltos, subir y bajar escaleras, correr…). Desde este momento hasta los 11 o 12 años, se irá concluyendo la construcción del esquema corporal.

 Diferenciamos así entre motricidad y psicomotricidad. Mientras que la motricidad se limita de movimientos del cuerpo o de alguna de sus partes, la psicomotricidad se trata siempre de una globalidad de las tres áreas del desarrollo; motriz, cognitiva y afectiva.

De manera más práctica, la psicomotricidad se hace visible en diferentes contextos de nuestra vida del siguiente modo:

 

Por todos los conceptos plasmados aquí, cabe recalcar la importancia de estimular desde el nacimiento todas las áreas del desarrollo del niño. A partir del uso del cuerpo se consiguen desarrollar las capacidades de expresión y creatividad. Además, consiguiendo una buena construcción del esquema corporal, asumiremos un buen dominio de la psicomotricidad; disciplina sobre la que se instauran todos los aprendizajes.