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Enea Psicología

Actividades para estimular el lenguaje

Estimular el lenguaje de nuestros pequeños será mucho más fácil si prestas atención a estos consejos que te proponemos. Con ellos se facilita el desarrollo del lenguaje en los niños. Son útiles tanto, si el desarrollo del lenguaje del menor está por debajo de la media, como si no lo está.

  • Leer y contar cuentos a diario (incluso desde antes de que comiencen a hablar) para que vayan familiarizándose con nuevos sonidos y palabras.
  • Cuando tu hijo emita sonidos incomprensibles, responder con los mismos sonidos. A veces podemos sobrentender lo que significa dicho sonido: “quieres el juguete ¿verdad?”.
  • Usar un lenguaje claro con frases sencillas adaptadas a la edad y nivel de comprensión del niño.
  • Ir nombrando las acciones que vamos a realizando («nos ponemos los calcetines», «te limpio la cara») y señala cada acción que realices (“nos ponemos los calcetines” y le enseñamos los calcetines a la vez que lo decimos).
  • Fomenta la comunicación gestual. Utiliza juegos como el de «las palmitas». Con niños un poco mayores, haz juegos que sean necesarios la utilización de gestos. Este aspecto actúa de facilitador para la evocación de primeras palabras así como mejora la riqueza verbal posterior.
  • Usar preguntas para ayudar a tu hijo a pensar («¿y ahora qué hacemos?», «¿cómo funciona esto?»). También estimularemos su memoria y daremos un ritmo secuencial a las actividades cotidianas.
  • Enseñar a escuchar y observar. Indícale cosas interesantes cuando vayáis en coche. También se pueden utilizar las descripciones para fomentar este aspecto.
  • En vez de corregir sus errores de forma directa para evitar posibles frustraciones, se puede repetir la palabra incorrecta sin errores sirviendo de modelo para el niño. (por ejemplo: el niño dice “eota” y los padres le contestan “Toma la pelota!!”).
  • Repetir varias veces palabras cotidianas que aún no pronuncia (coche, casa, libro, etc)
  • Destinar un rato del día a juegos en los que intervenga el habla (tarjetas, dibujar y preguntarle qué ha dibujado, dibuja el objeto que él te nombre, etc)
  • Utiliza un lenguaje alegre y positivo por norma general. Abusar de mensajes negativos, como «cállate», «baja de ahí» o «no pegues a tu hermano», influirá negativamente en sus ganas de emitir sonidos o palabras. Aunque a veces es necesario ser firme, intenta que el lenguaje sea orientado de forma positiva.
  • Facilita que los niños expresen sus sentimientos y aprendan palabras que describan lo que sienten. «¿Estás contento hoy?». «Me parece que estás muy enfadado». «Me hace muy feliz que compartas tus juguetes con tu hermana». Tener palabras para describir los sentimientos ayuda a los niños a comprenderlos y controlarlos.
  • Ten paciencia cuando intente explicarte algo y escúchalo con atención. Algunas veces los niños pequeños se esfuerzan mucho por buscar palabras y les resulta muy difícil verbalizar algo de forma correcta. Agáchate, ponte a su altura y espera pacientemente a que le salgan las palabras. En cualquier caso, intenta resistir la tentación de decirle que hable más despacio o mejor. Refuérzalo positivamente aunque no consiga verbalizar como debiera.
  • Potencia la memorización de cosas sencillas. Enséñale algunas rimas o canciones con repetitivas. También puedes ayudarlo a aprender su nombre y el de los demás miembros de la familia. Cuando esté a punto de cumplir cinco años, enséñale su dirección y número de teléfono.
  • No te olvides de las canciones. Canta (e interpreta) vuestras canciones preferidas una y otra vez. Si no le hace sentir incómodo, déjale cantar canciones para todos los miembros de la familia y para los vecinos
  • No abusar del biberón ni del chupete. Retirar el chupete al año y el biberón a los dos años.

Con todos estos consejos conseguiremos estimular el lenguaje de nuestros pequeños día a día, incluyéndolo en nuestra rutina diaria y sin tener que dedicar tiempo extra a esta tarea.

¿Sabías que era así de fácil estimular el lenguaje de tus hijos?